sábado, 3 de noviembre de 2007

martes, 9 de octubre de 2007

Le poulpe, la mer, mon cousin et moi

Il y a quelque temps, quand j’étais petit, ou moins plus petit que maintenant, j'allais, une foi encore, a la plage avec mon cousin et armées avec un matelas pour l'eau et nôtres masques. C'était nôtre grande aventure, et nôtre mission... la chasse du poulpe! C'est magnifique animal marin habitait dans les profondeurs de la mer entre rochers qui le servaient d'abri. Il était un être très difficile de voir et plus encore de chasser. Mais ce jour, c'était le jour, ce jour oui, nos le chasserions, nous étions sûrs.

Alors, avec l'aide de nôtre petit navire, le grande matelas pour l'eau, nos nous enfoncions dans la mer a la recherche de le poulpe. Quand nous arrivions a le lieu que nous considérions bon, nous nos préparions et nos plongions vers le fond. Nous n'avions pas très de temps, nôtres poumons étaient limites, à plutôt, demi minute. Nos arrivions au fond, a la profondeur de la mer, a presque quatre ou cinq mètres! Il était là, nous ne le voyons pas, mais il était là, dans son abri de rochiers. Cinq, dix, quinze secondes, nous ne voyons rien, nôtre air nous réclamait, nôtre poumons se plaignaient, le temps arrivait a sa fin, nos échouions un foi encore. Mon cousin David commençait a monter, moi le suivis. Mais, un dernier regard, je le vu! C'est là! Je criais mon cousin, mais il ne m'écoutait pas, bien sûr, dans l'eau c'est impossible. Je voyais ces yeux, incroyable et bizarrement très parus a ceux du chats. Ils étaient immenses, ce nos fait apercevoir comme devait être le reste du corps. J'étais peur, aussi peur que mon propre peur s'enfuit. Pas de pensée, seule action, je réagissais comme un automate, pas moi, seule un objectif, le poulpe. Je le prenais, comment? Je ne savait pas, mais je l'ai. Il me regardait avec l'air de supériorité, il n'avais pas peur, il était sûr de lui même, j'attendais son réaction. Il ne faisait rien, bizarre, pas d'encre, seulement il me tenait avec douceur. Mon peur revint à ma recherche, je le regardait autre foi, c'est énorme, il me tenait moins doucement, chaque fois, chaque seconde, mois doucement, je ne pouvais plus, je me rendait, je le lâchais, il doucement partait, il se moquait de moi.

J'arrivais au-dessus. Mon coussin. Que tu faisait! Il a passé plus d'un minute! Moi, rien, pas un mot...

sábado, 6 de octubre de 2007

Shame blues

Jo sento
cants de sirena
rera la tanca
de tota frontera
cants de mel
que m'atrauen com un imant
cants d'alerta
duanera
distància
de llengua a llengua
distància
que el polític crea
vergonya
per al que posa la tanca
vergonya
per al que a casa es tanca
vergonya
per al que el viatge s'arranca

Blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
plora la cançó
que em crida a l'altre cantó

els homes fan barrera
la terra deserta
mor sense ombra
caravana negra
barrera la mar
sens lluna nit freda
mor com el glaç
aigualit a coberta

Blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
plora la cançó
que em crida a l'altre cantó

barrera d'espines
el calvari s'empina
mort sense sort
el tret sec es qui tria
barrera la por
disfressada amb medalles
mor plena de banderes
tota esperança humana

Blues shame blues
cry the song calling me to you
blues shame blues
plora la cançó que em crida a l'altre cantó

(La Troba Kung-Fú, de su primer disco Clavell Morenet)

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Testamento de un incontrolado ( I )


La que sigue es una carta escrita por un miliciano durante la contienda del '36 publicada en el libro "La Crónica de la Columna de Hierro" escrito por el Historiador y luchador Libertario Abel Paz. Para todos aquellos que piensan que en la historia de los milicianos/as hay mas mito que realidad este libro nos demuestra todo lo contrario, quedando patente en la presente carta el sentimiento de éstos y lo que significo la militarización de la milicias que lucharon por algo más que para detener una sublevación militar o ganar al adversario, que lucharon por algo más que para ganar una guerra, que lucharon por construir una sociedad mejor, más justa, que lucharon por el cambio social, por la libertad, que no hacían la guerra sino la revolución; para aquellos revisionistas que aún pretenden negar que hubo una revolución española, para aquellos que nos quieren negar que un día, no hace mucho, el pueblo, nuestros abuelos, se pusieron en pie y decidieron tomar las riendas de su destino y ser ellos los protagonistas de su propia liberación -por aquello de la libertad no se regala sino se conquista-, de la del pueblo, de la de sus hijos, de nuestra liberación, que decidieron arriesgar su propia vida, no por más tierra, no por una bandera, no por una nación, no por más riqueza, no por más ambición que la de la libertad aunque ello significara... perder la suya propia. Porque no lo perdieron todo, lo dieron todo, nos lo dieron todo. Esta carta nos muestra, una vez más y de manera directa este sentir por uno de aquellos milicianos anónimos a quienes los reaccionarios tacharon de incontrolados.
Un beso a todas y todos aquellos que aún piensan que las cosas pueden cambiar, que las cosas deben cambiar, a todas y todos aquellos que aún conservan su pequeña porción de esperanza... Un beso a nuestros abuelos... Un beso... ENORME

lunes, 17 de septiembre de 2007

Tres puertas

Una sola puerta de tres, abierta.
Una sola puerta.
Enfrente, la montaña.
Pasa la nube inmensa;
toda suya... todo suyo.
Huracanes de vientos;
lluvia andante semiparalela
y en todo el monte funerales alegres, naturales,
de hojas muertas.

Los cabellos terráqueos danzan todos iguales
al son de trompetas invisibles que vienen de los mares.

Llegó el otoño; llegó la muerte...
¡Mas no para todos!
Hoy morirán hojas y animales.

Mas no morirán para siempre y, en su transformación de mañana
darán
con más calor
a la tierra,
de su muerte,
pasado mañana,
brotes de esperanza.

Y yo no he muerto.
Me alegro de la lluvia
y me alegro del viento.
Si tengo frío, me caliento;
si tengo miedo, ¡Que no lo tengo!,
susurro y pienso...
y para mañana
ya me he comido mi pequeña ración de esperanza.

Una sola puerta de tres, abierta.
Una sola puerta inmensa.

(Chinato, poeta. Canción interpretada por Rober (Extremoduro) en el disco Extrechinato y Tu.)

domingo, 16 de septiembre de 2007

A cántaros!


Tú y yo muchacha estamos hechos de nubes
pero ¿quién nos ata?
Dame la mano y vamos a sentarnos
bajo cualquier estatua
que es tiempo de vivir y de soñar y de creer
que tiene que llover
a cántaros.
Estamos amasados con libertad, muchacha,
pero ¿quién nos ata?
Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio
preparada tu marcha.
Hay que doler de la vida hasta creer
que tiene que llover
a cántaros.
Ellos seguirán dormidos
en sus cuentas corrientes de seguridad.
Planearán vender la vida y la muerte y la paz.
¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad?
Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian
que la siesta se acaba
y que una lluvia fuerte sin bioenzimas, claro,
limpiará nuestra casa.
Hay que doler de la vida hasta creer
que tiene que llover
a cántaros.
(Pablo Guerrero - Cantautor)